La gente no hace nada por su privacidad en internet

la gente no gestiona su privacidad
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Los órganos legislativos están haciendo un esfuerzo arduo por «proteger» a los usuarios «frente» a las empresa pero, ¿qué pasa cuando a los usuarios les da igual y las empresas no lo entienden?

Nos han enseñado que vivimos en una lucha por mantener nuestros datos

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Las empresas, sobre todo Google y Facebook, malvadas y malévolas las dos, están comerciando con nuestra información y esto nos da mucho miedo. No voy a negarlo del todo, tenemos el caso de Cambrige Analytics demasiado fresco como para decir que eso es una total mentira. Pero, mis preguntas son ¿qué datos adquieren las empresas? ¿Para qué los quieren? ¿Qué datos nos importa que tengan?

Lo primero que tenemos que tener claro es que a Google y Facebook les preocupa bastante poco que John Doe haya buscado un disfraz peculiar en un sexshop online. En general les da bastante igual que haga con su vida y quién sea. Lo que les interesa es que hay alguien que ha buscado en un sexshop y poder llegar a él de alguna manera si una empresa quiere hacer publicidad para ese perfil. Igualmente, entiendo que a nuestro amigo John, lo que le puede llegar a preocupar es que su colega el graciosete de la oficina pueda enterarse y martirizarle de por vida.

Qué quiero decir con esto. Los datos que adquieren las empresas de nosotros son principalmente para usos publicitarios o para saber si sus productos digitales funcionan a través de analíticas. A las empresas les da igual el nombre de la persona, les son interesantes sus datos sociodemográficos, pero no van a llamarte por tu apellido. Lo que nos preocupa de nuestros datos es lo que puede afectar en cuanto a nuestro círculo social. Es decir, te da igual que Facebook sepa que estuviste el viernes de borrachera, lo que te preocupa es que se entere tu madre. (Especiales agradecimientos a Tuenti por cerrar y eliminar todas las fotos).

Teniendo en cuenta esto y que una empresa no va a decirle lo que has hecho tú a otra persona, ¿qué datos nos importa que tenga? No olvidemos que estos datos prácticamente son una transacción, tú das tus datos por algo que estás consumiendo. ¿En cuántos euros valoras que Google sepa que sales a correr todas las mañanas y en cuánto valoras utilizar Android?

El RGPD no sirve para nada si el usuario no pone en práctica sus derechos

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Hace un par de semanas hablábamos en la publicación RGPD Y COOKIES “Receta para un sabor delicioso” sobre los diferentes tipos de cookies y cómo el RGPD había otorgado ciertos derechos a los usuarios. El consentimiento de las cookies debe ser: inequívoco, granular, revocable e informado. Este mismo reglamento también instauró hace ya casi un año que la aceptación de las políticas de privacidad debía ser tácita y expresa.

Realmente esto era necesario, el poder de qué se hace con los datos personales debe estar en la persona que los da. El problema está en que podemos decir a alguien que comer con cubiertos tiene sus ventajas, pero él puede seguir comiendo con las manos. Lo mismo está pasando en internet, se ha dado un paso para dar el poder de sus datos a los usuarios. Los usuarios tienen la posibilidad de saber qué datos se recopilan, negarse a ello, rectificarlos, solicitarlos… pero siguen comiendo con las manos. Y es que…

Nadie nos enseña a gestionar la privacidad

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Creo que prácitamente se generó una histeria empresarial con la implantación de RGPD. Las empresas se han puesto al día (esperemos, casi ha pasado un año) y los usuarios tienen ahora más poder sobre sus datos. Las empresas que más han avanzado son las que más nos preocupan; ¿cuántos habéis entrado a vuestro perfil de Google a ver la información que tiene de vosotros? Se pueden ver los intereses en los que te han etiquetado, todas las ubicaciones en las que has estado, incluso oír los audios «Ok, Google» y se puede eliminar todo. Si la respuesta a la pregunta es afirmativa me la juego a que eres: abogado, informático, quizá relacionado con ciberseguridad o marketing.

Al público general esto le da exactamente igual. Nadie se leyó las políticas de privacidad ni de Facebook, ni de Instagram, ni se lee las que acepta al entrar en cualquier web. ¿Sabéis por qué? Porque la relación entre saber qué están haciendo con tus datos y empezar a utilizar el servicio no existe. Es decir, nadie que no tenga una alta conciencia sobre la privacidad va a dejar de usar el asistente de voz de Google porque descubra que hay un apartadito en su perfil en el que se guarda todo lo de que dice después de un «Ok, Google».

Puede darse otra razón, yo por ejemplo sé que existen esos audios, sé que puedo desactivar la opción de que Google los guarde. Sin embargo, prefiero que mejoren el reconocimiento de voz que es en principio para lo que sirve (he gestionado mi privacidad y sopesado los beneficios y perjuicios). Es en eso en lo que consiste, en saber que existen los cubiertos y decidir cuándo utilizarlos.

Las empresas entienden que el cliente es el enemigo

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Lo más preocupante: las empresas grandes, y sobre todo pequeñas, entienden que cuando un usuario no acepta la cesión de algún dato, ellos pierden.

Recuerdo el planteamiento de muchas PYMES cuando había que instaurar sí o sí el RGPD: «voy a perder todos mis clientes»; o si era un blog «voy a perder toda mi comunidad». En serio, ¿qué clase de relación establecen las empresas con sus clientes como para que sea ese el planteamiento? No, la pregunta es errónea. La buena es ¿qué nivel de madurez digital atribuyen las empresas a sus clientes como para que sea ese el planteamiento? Ninguno. Y nadie se esfuerza por que ese nivel exista.

Considero que las políticas de privacidad, las cookies y toda información legal de una web es una oportunidad de comunicación en la que podemos establecer los principios de la relación con los clientes. Es algo positivo, la posibilidad de relacionarnos a alto nivel con nuestros clientes o comunidad. Por desgracia, únicamente se está contemplando como un requisito legal.

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