¿Puede una Inteligencia Artificial tener derechos de autor?

Máquina que crea obras y tiene derechos de autor
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En anteriores posts hemos explicado qué es la Inteligencia Artificial , sus tipos y las diversas consecuencias en materia de responsabilidad civil que pueden desencadenarse con el uso de este tipo de tecnologías.

Hoy damos un paso más y analizamos un fenómeno cada vez más habitual, la creación de obras por parte de robots o de inteligencias artificiales. Tenemos varios ejemplos como la -ya terminada- Sinfonía Inacabada Nº8 de Schubert, o el llamado Next Rembrandt.

Sistemas de Inteligencia Artificial que desarrolladas por Huawei han sido capaces de terminar -en el caso de la sinfonía- o crear -en el caso de Rembrandt- en unos minutos obras que al ser humano le hubieran llevado meses o años de trabajo.

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¿Una máquina puede ser autor de una obra?

El concepto de autor y sus requisitos vienen recogidos en la Ley de propiedad Intelectual -LPI- en su artículo 5.1, que dice que se considera autor a toda persona natural que crea una obra literaria, artística o científica, y en su apartado segundo expande un poco más esta idea dando pie a que las personas jurídicas puedan también ser consideradas como autores -en casos expresamente tasados en la Ley-.

Del mismo modo en el Preámbulo de la Ley de Propiedad Intelectual 22/1987, de 11 de noviembre se recogía la siguiente afirmación: “la persona que realiza la tarea puramente humana y personal de creación de la obra”

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Y esto parece en realidad el quid de la cuestión porque en mayor o menor medida todas esas máquinas necesitan de la labor del ser humano para crear, y por lo tanto no son ni autónomas ni independientes de este, por lo que en cierto sentido podríamos afirmar que el ser humano realiza la tarea o asiste en la creación de la obra”.

Por lo tanto se niega – al menos en la LPI- la autoría a cualquier sistema de Inteligencia Artificial, máquina, o los agentes naturales, incluso aun cuando los resultados que se produzcan sean o puedan ser considerados como originales. Por lo tanto o al menos por ahora no cabría considerar a un robot o máquina como autor de ninguna obra que pueda crear.

¿Podríamos considerar autor a una Inteligencia Artificial en el caso de qué se le atribuya personalidad jurídica?

Desde la UE se está planteando dotar de personalidad jurídica a ciertos robots que posean una mayor autonomía y que sean capaces de interactuar de forma independiente con el ser humano-aunque sin especificar qué derechos y obligaciones traerá consigo dicha atribución- a efectos de atribución de responsabilidad  en el caso de accidentes o mal funcionamiento. Pero nada se dice al respecto de que los robots al adquirir esa personalidad jurídica puedan ser considerados autores en relación con el Art 5.2 de la LPI.

Articulo 5.2 LPI, interesante excepción

El reconocimiento de la autoría es excepcional, en el caso de personas jurídicas, y solo se plantea en el caso de obras colectivas y en especial, cuando dicha obra colectiva es un programa de ordenador. La obra colectiva, es una obra fruto de la aportación de varios autores que han podido aportar trabajo creativo o de simple dirección.

Aquí podemos realizar cierta analogía entre las funciones que realiza una Inteligencia Artificial y la figura del simple colaborador, quien sigue las instrucciones indicadas en el marco de una relación contractual y que una vez concluido el proyecto y si dicha aportación ha tenido la suficiente relevancia podría llevar al nacimiento de un derecho de autor individual.

Siguiendo por este camino, estaríamos ante una obra colectiva donde la IA  podría considerarse un colaborador que ayuda a generar la obra colectiva dado que sigue las instrucciones de su programador -pero es este quien le implanta el código, quien le aporta los datos para la ejecución y quien decide que algoritmo se ha de ejecutar-

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De este planteamiento, se generan ciertas incógnitas:

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En primer lugar, ¿Estas Inteligencias Artificiales como las mencionadas al principio necesitan ser autoras de las obras que “crean”?

De la cualidad de autor se derivan ciertos derechos tanto morales como patrimoniales que no tienen sentido para una máquina pero si lo tienen para aquellas personas físicas que han trabajado codo con codo con la máquina, y por lo tanto a ellos debería derivarse los royalties que se generen de la labor de esta.

En segundo lugar, ¿Una Inteligencia Artificial puede elegir como y de qué forma quiere que se divulgue, se reproduzca o se distribuya su obra?

Parece que el estado de la ciencia actual, no permiten crear a una Inteligencia Artificial capaz de poder tomar estas decisiones, y obviamente será el equipo de desarrollo de detrás de esta quien decida sobre estos extremos.

Y finalmente en tercer lugar, ¿Una inteligencia Artificial es capaz de contratar por sí misma? ¿y de pactar su remuneración en el caso de ser autora de una obra original?

De nuevo estamos ante un escenario que resulta incierto, ya que de por sí una máquina no puede contratar por si misma ya que carece tanto de capacidad de obrar como de capacidad jurídica, de nuevo necesitaría de la asistencia del ser humano para lograrlo.

En conclusión si bien es cierto que la ciencia avanza a pasos agigantados, no creo que sea necesario atribuir a las máquinas ningún derecho de autor, ya que de hacerlo estaríamos ante una “humanización del software” colocando como iguales a simples herramientas que hacen que nuestras vidas sean cada vez más cómodas.

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Ya veremos en que termina todo esto, pero por ahora parece que no podemos ver el final de este túnel, solo podemos imaginar un futuro cada vez más prometedor.

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